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> MANIFIESTO POR LA CIENCIA <

Los abajo firmantes, ante el constante deterioro que están experimentando las materias científicas en el currículum de la Enseñanza Secundaria, cuyas consecuencias ya se han visto reflejadas en el informe PISA 2003, y el debate suscitado en la sociedad tras la publicación del anteproyecto de la nueva "Ley Orgánica de Educación", suscribimos el siguiente manifiesto con la intención de contribuir a la mejora de la educación científica y, en definitiva, a la formación de ciudadanos capaces de integrarse libre y críticamente en una sociedad democrática.

Defendemos el conocimiento científico como un elemento imprescindible de la cultura humana para poder interpretar el mundo que nos rodea. Este saber ha contribuido a ver el mundo de otra manera y ha permitido un grado de bienestar sin precedentes en nuestra sociedad. Teorías científicas como el Big Bang, la evolución, la relatividad…, traspasan el ámbito del conocimiento científico. Si miramos a nuestro alrededor, vemos que la mayoría de los objetos y materiales que utilizamos en la vida cotidiana se han podido fabricar gracias a la ciencia. Ahora no podemos imaginarnos un mundo sin plásticos, coches, medicamentos, ordenadores, teléfonos móviles, técnicas de diagnóstico como la ecografía o la resonancia magnética nuclear, técnicas de reproducción como la fecundación in vitro, sismógrafos, láseres, satélites de comunicaciones, naves espaciales o fibra óptica, por mencionar sólo algunos logros conseguidos por el avance científico. Detrás de toda esa tecnología está la ciencia básica, es decir, la Física y la Química, las Matemáticas, la Biología y la Geología. Sin el conocimiento que proporcionan sería imposible alcanzar este desarrollo.

Reivindicamos que el saber científico sea reconocido como expresión cultural y humanista por la sociedad. Si queremos formar ciudadanos verdaderamente críticos y capaces de entender los cambios tan importantes que se están produciendo en el mundo, no tiene que existir, como hasta ahora, una distancia insalvable entre los avances científicos y el conocimiento que los ciudadanos tienen de ellos. La Ciencia constituye en sí un lenguaje que es necesario conocer. Es una de las mayores fuerzas liberadoras de mitos y manipulaciones de todo tipo que padece la especie humana.

Reclamamos que, en la próxima Ley de Educación, la enseñanza de las ciencias sea tratada de forma adecuada y represente en cada etapa educativa la mitad de la carga lectiva del currículum. En la actualidad, el trato es claramente discriminatorio respecto a otras disciplinas básicas. Así, en 4º de ESO, la Física y Química y la Biología y Geología no son reconocidas como asignaturas básicas y quedan reducidas al terreno de la optatividad. En los bachilleratos de letras no se cursa ninguna asignatura científica, ni siquiera a nivel básico, salvo las matemáticas en la modalidad de ciencias sociales. En los bachilleratos de ciencias, solamente son obligatorias doce horas de materias científicas respecto de treinta semanales, en un bachillerato de apenas dos años de duración. Por consiguiente, no hay una relación entre el grado de desarrollo y progreso de nuestra sociedad, que demanda de una mayor cantidad de científicos, y el poco peso de las asignaturas de ciencias en el currículum de la ESO y el Bachillerato. Esta realidad contrasta con las intenciones del propio anteproyecto de Ley de Ordenación Educativa, en el que se afirma, entre otras cosas, que la Unión Europea se ha propuesto "aumentar la matriculación en los estudios científicos y técnicos". Actualmente, en España, está ocurriendo lo contrario: hay una tendencia hacia una disminución paulatina de los alumnos que estudian carreras científicas, debido sobre todo al poco contacto que han tenido con la ciencia en sus estudios anteriores.

Afirmamos que sin una base sólida en ciencias nuestros alumnos estarán abocados al fracaso en sus estudios superiores y el desarrollo científico de nuestro país se resentirá. Desde la Universidad llegan quejas de la deficiente preparación de los alumnos en su ingreso, y para enmendar esta situación en algunas de ellas se plantean impartir un curso cero con los contenidos mínimos necesarios, lo que implicará reconocer y aceptar el fracaso del Bachillerato en la preparación de los futuros universitarios. Esta realidad contrasta con la de los países europeos más desarrollados de nuestro entorno, donde el tiempo que se dedica al estudio de las ciencias es mucho mayor que en el nuestro. Además, una parte de ese horario se dedica al trabajo experimental, algo que no ocurre habitualmente en nuestro país, ya que las prácticas de laboratorio no son obligatorias ni figuran en los contenidos del currículum.

Exigimos por ello a todas las Administraciones Educativas que pongan los medios necesarios para acabar con el deterioro constante que están experimentando las enseñanzas científicas y que garanticen la formación integral de los ciudadanos, asumiendo un papel activo en la solución de este problema.

Madrid mayo de 2005


Real Sociedad Española de Física (Presidente: D. Gerardo Delgado)
Real Sociedad Española de Química (Presidente: D. Luis A. Oro Giral)
Colegio Oficial de Físicos de España (Presidente: D. Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo)
Consejo de Colegios de Químicos (Decano y Presidente: D. Juan Sancho)
ANQUE (Asociación Nacional de Químicos Españoles) (Presidente: D. Baldomero López)
Asociación de Profesores de Física y Química de Aragón (Presidente: D. Christian Glaría)
Associació de Professors de Física i Química de Catalunya (Presidenta: Dª. Mª del Tura Puigvert Masó)
Asociación de Profesores de Física y Química de la Comunidad de Madrid (Presidente: D. Antonio Pozas)
Sociedad Canaria de Profesores de Física y Química (Presidente: D. Miguel Ángel Mendoza Figueroa)
Asociación Albacetense de Profesores de Ciencias Experimentales (Presidente: D. Antonio García Cifuentes)
Asociación Andaluza de Profesores de Física y Química (Presidenta: Dª. Teresa Lupión)
Plataforma de Profesores de Física y Química de Cantabria (Coordinador: D. Ángel Toca)
APICE (Presidente: D. Francisco Javier Perales Palacios)
Asociación de Profesores Amigos de la Ciencia EUREKA de Andalucía (Presidente: D. Jesús Matos Delgado)
Colegio Oficial de Químicos de las Islas Baleares (Decano: D. Enrique Gómez Benito de Valle)
Asociación de Químicos de las Islas Baleares (Presidente: don Juan Frau Munar)
Associació per a l´Ensenyament de la Física i la Química, AEFiQ-Curie (Presidente: don Albert Gras i Martí)


2005-09-04, 18:44 | 5 comentarios

> Problemas del Bachillerato actual y reformas que propone el MEC: una visión desde el área de ciencias. <


En el documento presentado por el MEC para el debate, respecto al bachillerato, se afirma que ha cumplido aceptablemente su objetivo inicial de preparar para la realización de estudios superiores, universitarios, artísticos o técnicos, pero no así respecto a los ciclos formativos de grado superior. Es erróneo partir de esa premisa cuando desde la Universidad llegan quejas de la deficiente preparación de los alumnos en su ingreso, muchos de los cuales no han cursado en el bachillerato asignaturas como la Física o la Química, que son esenciales en sus estudios universitarios. Para enmendar esta situación en algunas Universidades se plantean impartir un curso cero con los contenidos mínimos necesarios, lo que implicará reconocer y aceptar el fracaso del Bachillerato en la preparación de los futuros universitarios.
En la propuesta del MEC se afirma que nuestro Bachillerato es excesivamente rígido y con pocas opciones y que es necesario flexibilizarlo. Nada más lejos de la realidad. El alumno elige actualmente una modalidad de bachillerato, una vía de modalidad, una asignatura de modalidad y una asignatura optativa. Precisamente la opcionalidad actual está llevando a que muchos alumnos eludan las asignaturas que les resultan más difíciles, como la Física , no a causa de una planificación adecuada para su formación y estudios posteriores, sino sencillamente para superar con éxito el bachillerato y obtener mejores calificaciones en selectividad, "después, ya veremos..."
Parece que actualmente el término flexibilidad es el paradigma que todo lo soluciona. En un mundo tan competitivo como el actual, lo que se precisa no son personas que tengan conocimientos inconexos y superficiales sobre muchas cosas, sino por el contrario personas capaces de pensar y relacionar, que tengan una base sólida que les permita adecuarse a los cambios laborales y reciclarse con facilidad. Los alumnos de bachillerato de ciencias, cualquiera que sea su modalidad, deberían estudiar Matemáticas, Física y Química en los dos cursos, materias básicas sobre las que se asientan las demás disciplinas. Asimismo debería de incrementarse el número de asignaturas de modalidad, ya que sólo suponen doce horas obligatorias respecto de treinta semanales, en un bachillerato de sólo dos años. En la mayoría de los países europeos se cursan más horas de ciencias que en el nuestro.
Respecto a la inclusión de una nueva materia común de contenido científico en el bachillerato, considero que es acertado y necesario en los bachilleratos de letras, ya que la ciencia forma parte, como la literatura, la historia o el arte, del patrimonio cultural de la humanidad. Su contenido debería proporcionar una formación científica básica, primando lo cualitativo sobre lo formal y cuantitativo y siendo impartida por profesores de ciencias. En los bachilleratos de ciencias dicha materia se desarrolla, con un tratamiento más profundo, en las asignaturas de modalidad, cuya carga horaria debería incrementarse y por lo tanto no sería necesario impartir la nueva asignatura.

Artículo publicado en Heraldo de Aragón el 30-3-2005

2005-08-09, 21:25 | 1 comentarios

> APORTACIONES AL ANTEPROYECTO DE LA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN ( L.O.E.) <

Enseñanza de la Física y la Química



A pesar de que vivimos en un mundo altamente tecnificado y que nos pasamos una buena parte del día manejando sofisticadas tecnologías y productos y materiales nuevos, impensables hace unos años, el conocimiento científico que tienen la mayoría de los ciudadanos de esos productos y tecnologías es muy escaso o inexistente.
Nos preguntamos si nuestros alumnos, tras permanecer hasta los 16 años en la Educación Secundaria Obligatoria, consiguen mayoritariamente, entre otros, los siguientes objetivos de etapa:
"Analizar los mecanismos básicos que rigen el funcionamiento del medio físico, valorar las repercusiones que sobre él tienen las actividades humanas y contribuir activamente a la defensa, conservación y mejora del mismo como elemento determinante de la calidad de vida" y "Conocer y valorar el desarrollo científico y tecnológico, sus aplicaciones y su incidencia en su medio físico y social".
El informe PISA 2003, que ha sido publicado recientemente, confirma que nuestros alumnos tienen graves carencias en conocimientos científicos.
La realidad es que difícilmente se pueden conseguir estos objetivos en una situación en la cual un alumno, si lo desea, en 4º de ESO la única asignatura de ciencias obligatoria que cursará es Matemáticas, ya que la obligatoriedad de la Física y Química o Biología y Geología es hasta 3º de ESO, con solamente dos horas lectivas semanales cada una. En otras palabras, a partir de 4º de ESO las asignaturas científicas entran en el terreno de la optatividad, a competir en igualdad de condiciones con la Música, la Educación Plástica o la Tecnología. En ningún momento tienen un tratamiento similar a las Ciencias Sociales, el Idioma Moderno, las Matemáticas o la Lengua, que sería a nuestro entender lo adecuado.
A todo esto hay que añadir que la Física y la Química son asignaturas experimentales, lo que implica que para poder desarrollar convenientemente sus contenidos se necesita utilizar habitualmente el laboratorio, en grupos reducidos y con un profesor de apoyo. En la actualidad no hay prescripciones sobre el número de periodos semanales que hay que dedicar al laboratorio. Esto hace que en los centros sólo haya actividades de laboratorio si las disponibilidades de profesorado lo permiten, siendo este extremo variable de un curso a otro.
Al acabar la ESO, muchos de los alumnos que se matriculan en los Bachilleratos de Letras no cursaron en 4º de ESO ni la Física y Química, ni la Biología y Geología. Como en esos Bachilleratos no van a tener ninguna asignatura científica, llegarán a la Universidad o a la Formación Profesional de Grado Superior con una formación tan escasa en ciencias que se les puede considerar analfabetos científicos. Sin embargo, socialmente no se les considerará así, porque todavía y por desgracia persiste el dicho de "yo soy de letras", por el que se le exime del conocimiento de cualquier concepto básico de ciencias. Esta mentalidad presupone el no considerar a las ciencias, y en particular a la Física y la Química, como parte de la cultura humana, al mismo nivel que otras disciplinas, como la Geografía o la Historia. Nadie se escandaliza de que algunos "intelectuales" desconozcan las leyes que rigen nuestro medio físico, o las aportaciones de Galileo o Newton a la Ciencia, pero sería dramático desde el punto de vista cultural desconocer los orígenes y consecuencias de la revolución francesa, o de la caída del muro de Berlín.
Nuestro actual Bachillerato es de sólo dos años de duración. Es uno de los más cortos de los países de nuestro entorno y contiene, en las modalidades de ciencias, menor carga lectiva en Física y Química que la media de dichos países. Así, por ejemplo, mientras un alumno francés cursará obligatoriamente Física en cada uno de los 3 cursos de que consta su bachillerato (parte de los periodos lectivos son dedicados a prácticas de laboratorio), muchos de nuestros alumnos, al ser optativa la Física en 2º, cursarán solamente esta materia en 1º curso, sin que sea además preceptivo el laboratorio. Esta optatividad de la Física ha llevado a que una buena parte de los alumnos no la escojan, a pesar de que en muchos de los casos les será imprescindible en sus estudios posteriores. A esto hay que añadir que el Gobierno de Aragón, a través de la Orden del 10 de mayo de 2002 del Departamento de Educación y Ciencia, estableció unas modalidades de Bachillerato en las que no figura ninguna opción con Matemáticas, Física y Química, materias éstas que son instrumentales para la mayoría de las carreras de ciencias. Solamente se pueden cursar las tres si la Física o la Química se eligen como optativas y el centro las oferta, condición ésta que requiere un mínimo de alumnos. Solamente los centros grandes pueden garantizar esta optatividad. Con ello se impide además que los alumnos puedan hacer efectivo el derecho que tienen a poder presentarse a las Pruebas de Selectividad por la doble vía, lo que requiere cursar Matemáticas, Física, Química y Biología.
Partiendo de este análisis, desde la Asociación de Profesores de Física y de Química de Aragón, consideramos que a lo largo del tiempo se ha ido produciendo un deterioro constante en la enseñanza de nuestras disciplinas, deterioro que ya se está notando en la Universidad, con la disminución del número de alumnos en las carreras de ciencias y la deficiente preparación con la que éstos llegan. Esta situación contrasta con la necesidad de cubrir 2,5 millones de puestos de trabajo científico que se estiman necesarios en los próximos años en la Unión Europea. Todas estas razones nos llevan reflexionar sobre los pasos que se tienen que dar para enmendar una situación que todavía se puede agravar más a medio y largo plazo.
A lo largo de los últimos años hemos mantenido diversas reuniones con responsables del Departamento de Educación y Ciencia de la Diputación General de Aragón. En esas reuniones se nos ha reconocido que las ciencias están insuficientemente tratadas en el currículum y que es necesario tomar medidas que supongan un cambio de rumbo a esta situación.


Nuestras propuestas para el debate quedan explicitadas en los siguientes puntos:

1) En 3º de ESO las dos horas semanales para la impartición de la asignatura de Física y Química son a todas luces insuficientes, y principal causa de que, en general, los resultados académicos sean insatisfactorios. Por ello, solicitamos que el número de horas semanales asignadas a dicha asignatura sea de tres.

2) En 4º de ESO la Física y Química debería ser obligatoria para todos los alumnos a dos niveles, como ocurre con las Matemáticas. Un nivel, el actual, para los alumnos que se proponen estudiar un Bachillerato de Ciencias o un módulo de Formación Profesional de grado medio que requiera de la Física y Química y otro nivel, con contenidos más divulgativos, que completen la formación científica de aquellos alumnos que no van a necesitar más la Física y Química en sus estudios posteriores.


3) En 1º de Bachillerato la asignatura de Física y Química debería separarse en dos: una asignatura de Física y otra de Química, ambas de tres horas semanales. La razón es que el horario actual es claramente insuficiente para impartir los contenidos de estas materias en un Bachillerato Científico de dos años de duración.

4) En 2º de Bachillerato todos los alumnos de Ciencias deben tener la posibilidad de cursar simultáneamente las asignaturas de Matemáticas, Física y Química, disciplinas instrumentales básicas de Ciencias, y que son necesarias para que los alumnos puedan ejercer su derecho de examinarse en Selectividad por la doble vía. Por ello, proponemos que en el itinerario Científico-Tecnológico aparezca la Química como asignatura de modalidad, y que en el itinerario de Ciencias de la Salud sea la Física asignatura de modalidad.

Texto enviado al M.E.C. como aportación al debate educativo

2005-08-09, 14:08 | 12 comentarios


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