Enseñanza de la Física y la Química
A pesar de que vivimos en un mundo altamente tecnificado y que nos pasamos una buena parte del día manejando sofisticadas tecnologías y productos y materiales nuevos, impensables hace unos años, el conocimiento científico que tienen la mayoría de los ciudadanos de esos productos y tecnologías es muy escaso o inexistente.
Nos preguntamos si nuestros alumnos, tras permanecer hasta los 16 años en la Educación Secundaria Obligatoria, consiguen mayoritariamente, entre otros, los siguientes objetivos de etapa:
"Analizar los mecanismos básicos que rigen el funcionamiento del medio físico, valorar las repercusiones que sobre él tienen las actividades humanas y contribuir activamente a la defensa, conservación y mejora del mismo como elemento determinante de la calidad de vida" y "Conocer y valorar el desarrollo científico y tecnológico, sus aplicaciones y su incidencia en su medio físico y social".
El informe PISA 2003, que ha sido publicado recientemente, confirma que nuestros alumnos tienen graves carencias en conocimientos científicos.
La realidad es que difícilmente se pueden conseguir estos objetivos en una situación en la cual un alumno, si lo desea, en 4º de ESO la única asignatura de ciencias obligatoria que cursará es Matemáticas, ya que la obligatoriedad de la Física y Química o Biología y Geología es hasta 3º de ESO, con solamente dos horas lectivas semanales cada una. En otras palabras, a partir de 4º de ESO las asignaturas científicas entran en el terreno de la optatividad, a competir en igualdad de condiciones con la Música, la Educación Plástica o la Tecnología. En ningún momento tienen un tratamiento similar a las Ciencias Sociales, el Idioma Moderno, las Matemáticas o la Lengua, que sería a nuestro entender lo adecuado.
A todo esto hay que añadir que la Física y la Química son asignaturas experimentales, lo que implica que para poder desarrollar convenientemente sus contenidos se necesita utilizar habitualmente el laboratorio, en grupos reducidos y con un profesor de apoyo. En la actualidad no hay prescripciones sobre el número de periodos semanales que hay que dedicar al laboratorio. Esto hace que en los centros sólo haya actividades de laboratorio si las disponibilidades de profesorado lo permiten, siendo este extremo variable de un curso a otro.
Al acabar la ESO, muchos de los alumnos que se matriculan en los Bachilleratos de Letras no cursaron en 4º de ESO ni la Física y Química, ni la Biología y Geología. Como en esos Bachilleratos no van a tener ninguna asignatura científica, llegarán a la Universidad o a la Formación Profesional de Grado Superior con una formación tan escasa en ciencias que se les puede considerar analfabetos científicos. Sin embargo, socialmente no se les considerará así, porque todavía y por desgracia persiste el dicho de "yo soy de letras", por el que se le exime del conocimiento de cualquier concepto básico de ciencias. Esta mentalidad presupone el no considerar a las ciencias, y en particular a la Física y la Química, como parte de la cultura humana, al mismo nivel que otras disciplinas, como la Geografía o la Historia. Nadie se escandaliza de que algunos "intelectuales" desconozcan las leyes que rigen nuestro medio físico, o las aportaciones de Galileo o Newton a la Ciencia, pero sería dramático desde el punto de vista cultural desconocer los orígenes y consecuencias de la revolución francesa, o de la caída del muro de Berlín.
Nuestro actual Bachillerato es de sólo dos años de duración. Es uno de los más cortos de los países de nuestro entorno y contiene, en las modalidades de ciencias, menor carga lectiva en Física y Química que la media de dichos países. Así, por ejemplo, mientras un alumno francés cursará obligatoriamente Física en cada uno de los 3 cursos de que consta su bachillerato (parte de los periodos lectivos son dedicados a prácticas de laboratorio), muchos de nuestros alumnos, al ser optativa la Física en 2º, cursarán solamente esta materia en 1º curso, sin que sea además preceptivo el laboratorio. Esta optatividad de la Física ha llevado a que una buena parte de los alumnos no la escojan, a pesar de que en muchos de los casos les será imprescindible en sus estudios posteriores. A esto hay que añadir que el Gobierno de Aragón, a través de la Orden del 10 de mayo de 2002 del Departamento de Educación y Ciencia, estableció unas modalidades de Bachillerato en las que no figura ninguna opción con Matemáticas, Física y Química, materias éstas que son instrumentales para la mayoría de las carreras de ciencias. Solamente se pueden cursar las tres si la Física o la Química se eligen como optativas y el centro las oferta, condición ésta que requiere un mínimo de alumnos. Solamente los centros grandes pueden garantizar esta optatividad. Con ello se impide además que los alumnos puedan hacer efectivo el derecho que tienen a poder presentarse a las Pruebas de Selectividad por la doble vía, lo que requiere cursar Matemáticas, Física, Química y Biología.
Partiendo de este análisis, desde la Asociación de Profesores de Física y de Química de Aragón, consideramos que a lo largo del tiempo se ha ido produciendo un deterioro constante en la enseñanza de nuestras disciplinas, deterioro que ya se está notando en la Universidad, con la disminución del número de alumnos en las carreras de ciencias y la deficiente preparación con la que éstos llegan. Esta situación contrasta con la necesidad de cubrir 2,5 millones de puestos de trabajo científico que se estiman necesarios en los próximos años en la Unión Europea. Todas estas razones nos llevan reflexionar sobre los pasos que se tienen que dar para enmendar una situación que todavía se puede agravar más a medio y largo plazo.
A lo largo de los últimos años hemos mantenido diversas reuniones con responsables del Departamento de Educación y Ciencia de la Diputación General de Aragón. En esas reuniones se nos ha reconocido que las ciencias están insuficientemente tratadas en el currículum y que es necesario tomar medidas que supongan un cambio de rumbo a esta situación.
Nuestras propuestas para el debate quedan explicitadas en los siguientes puntos:
1) En 3º de ESO las dos horas semanales para la impartición de la asignatura de Física y Química son a todas luces insuficientes, y principal causa de que, en general, los resultados académicos sean insatisfactorios. Por ello, solicitamos que el número de horas semanales asignadas a dicha asignatura sea de tres.
2) En 4º de ESO la Física y Química debería ser obligatoria para todos los alumnos a dos niveles, como ocurre con las Matemáticas. Un nivel, el actual, para los alumnos que se proponen estudiar un Bachillerato de Ciencias o un módulo de Formación Profesional de grado medio que requiera de la Física y Química y otro nivel, con contenidos más divulgativos, que completen la formación científica de aquellos alumnos que no van a necesitar más la Física y Química en sus estudios posteriores.
3) En 1º de Bachillerato la asignatura de Física y Química debería separarse en dos: una asignatura de Física y otra de Química, ambas de tres horas semanales. La razón es que el horario actual es claramente insuficiente para impartir los contenidos de estas materias en un Bachillerato Científico de dos años de duración.
4) En 2º de Bachillerato todos los alumnos de Ciencias deben tener la posibilidad de cursar simultáneamente las asignaturas de Matemáticas, Física y Química, disciplinas instrumentales básicas de Ciencias, y que son necesarias para que los alumnos puedan ejercer su derecho de examinarse en Selectividad por la doble vía. Por ello, proponemos que en el itinerario Científico-Tecnológico aparezca la Química como asignatura de modalidad, y que en el itinerario de Ciencias de la Salud sea la Física asignatura de modalidad.
Texto enviado al M.E.C. como aportación al debate educativo
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